A TENER EN CUENTA EN NUESTRAS COMUNCIACIONES

  1. Nuestros nombres en redes y plataformas.
    En algunos casos lanzamos campañas desde nuestras organizaciones que queremos que tengan tanta potencia que hacemos que el nombre en nuestras redes sea el de esas campañas, o duplicamos esfuerzos abriendo nuevas cuentas asociadas a esas campañas. Debemos pensarnos esta sostenibilidad de las redes a un mediano-largo plazo y cómo nos puede afectar a la hora de tenerlas actualizadas.

  2. Redes sociales no enlazadas desde la web o con links rotos.
    Si contamos con diversas redes sociales, y éstas pueden ser por ejemplo listas de correo o canales de mensajería tipo Telegram, no olvidemos hacerlos visibles en nuestra página web. Ese será el corazón de nuestra posibilidad de visibilización y a dónde queremos que las personas vayan a saber más de nosotras.

  3. Si exigimos transparencia, demos transparencia.
    Nuestros espacios de comunicación externa son también para dialogar desde la demostración que estamos dispuestas a promover aquello en lo que creemos. Si vamos a plantear acciones de transparencia, debemos ser conscientes que hay que hacerlo con todas las consecuencias, manteniendo una latencia en nuestras publicaciones que hagan notar que es algo que cuidamos. Si publicamos sólo cuestiones antiguas se creará el efecto inverso, haciendo plantearse a la audiencia por qué ahora ya no estamos transparentando nuestros datos. La omisión de datos es al mismo tiempo una forma muy precisa de comunicación externa.

  4. Llegar fácil a campañas actuales o proyectos clave.
    Nuestra información ha de estar clara y sencilla. No por hacer más rimbombante nuestra comunicación podremos llegar a proyectos clave. Una vez accedemos a ellos nos damos cuenta que hay personas, como nosotras, con las mismas problemáticas de tiempo y necesidad de acción. Hagamos las cosas más sencillas.

  5. Utilidad canal de Telegram
    Hoy la comunicación vía móvil está avanzando muchísimo respecto al ordenador de sobremesa. Esto nos lleva a plantear posibilidades de canales (que aunque unidireccionales) son muy potentes para lanzar nuestros mensajes. ¡Cuidado! Sin cansar, eh!

  6. Localización geográfica clara
    Saber desde dónde estamos hablando es MUY importante.

  7. ¿En qué ámbito territorial incidimos?
    O, ¿dónde estamos? No olvidemos que si bien las redes digitales nos dan esa apariencia de ubicuidad al final del día cuando salimos por la puerta de la organización o salimos por nuestro barrio lo que vemos es a gente del día a día. Es importante pensar en cómo incidimos a un nivel no tan global-digital.

  8. ¿Tengo un blog o una web?
    Hace unos años esta discusión tenía un sentido muy preciso: una web era una página estática con información institucional y los blogs surgieron como bitácoras personales, esos diarios hiper-públicos donde cada cual narraba lo que quería… incluidos activistas. Hoy la frontera entre ambos ha quedado muy diluida, no se entiende una página web sin que incluyamos una sección de noticias, un espacio donde colocar información actualizada sobre nuestras actividades y proyectos.
    Recuerda eso… actualiza siempre tu información, por pequeña que te parezca te puede acercar a algunos de tus públicos, a tus comunidades. Al fin y al cabo todas somos personas detrás de los teclados, así que hablémonos como tal.

  9. Claridad en el “Quiénes somos” (y en el ¿qué hacemos? Y el ¿para qué?)
    Si, sabemos que hacemos multitud de cosas y las hacemos súper bien, y cuando nos toca ponerlo sobre el teclado se nos hace un mundo porque necesitamos contarlo todo, todo, todo. Pero existe un problema… Necesitamos la claridad que exigimos muchas veces en nuestros propios espacios. Porque no es lo mismo plantear que “elucubramos cocciones y frituras de tubérculos asimilados en contacto con hortalizas de la sierra” que decir que hacemos “deliciosas tortillas”. Vayamos a la claridad, la idea es ser sencilla, no simples.

  1. Redes sociales desactualizadas
    Una red social digital está pensada para tener actualizadas a nuestras audiencias, nuestros públicos. El no tenerlas actualizadas por mucho tiempo (y por mucho podríamos decir más de 3 meses) es signo de que no estamos queriendo hablar o que no tenemos nada que decir, o lo que es lo mismo, yano existimos.Por ello, pensemos muy bien si queremos y necesitamos redes sociales que nos exijan estar visibles y actualizadas todo el tiempo.

  2. Brecha tecnológica (Inglés para herramientas digitales)
    Muchos de los avances que ocurren en internet se hacen en lengua inglesa, pero también en otras. No podemos dejarnos apabullar por estas cuestiones. Internet también tiene espacio para quienes no sabemos muchas lenguas. Por ejemplo podemos irnos a un traductor y ahí mismo entender cómo funciona la herramienta.

  3. Nivel de urgencia → Cómo compatibilizar la comunicación con el día a día. Debemos ser muy cautelosas a la hora de medir las fuerzas en nuestras acciones comunicativas. Si hemos realizado un plan (algo que conlleva muchísimo trabajo) lo mejor es respetar y respetarnos en el hecho de ir cumpliendo con ese plan que nos llevará a intentar lograr los objetivos a medio-largo plazo. No siempre por atender lo urgente estamos cubriendo lo importante.

  4. Donaciones → O muy escondidas o poco claras → Dar confianza
    La situación de nuestras organizaciones a nivel económico es en muchas ocasiones precaria, pero nos cuesta decirlo, o al menos decirlo claramente. ¿Por qué? No es algo que debamos tomar con vergüenza, o decirlo pero con la boca chica. Tampoco es cuestión de ahuyentar a nuestros públicos pero es muy digno explicar que para poder seguir haciendo lo que hacemos necesitamos que ese tiempo esté cubierto de una forma adecuadas. Y eso en muchas ocasiones pasa por un intercambio monetario. Demos confianza, expliquemos nuestros procesos y gestiones contables, y además, pongamos de una forma lo más clara posible cómo nos pueden apoyar económicamente: botones de donación, números de cuenta, etc. Sabemos igualmente que “la gente” tiene miedo a meter sus datos bancarios en cualquier web. Hablemos con algún especialista que nos pueda asegurar que la forma en que estamos pidiendo nuestras donaciones es la adecuada.

  5. Activar modos de comunicación no digitales.
    Lo digital es la pera, pero para pera limonera el lograr pasar de la pantalla a la calle. Hay que pensar siempre cómo vamos a traducir aquello que decimos en redes a la hora de vernos presencialmente. Cómo lo vamos a organizar, qué capacidad tenemos, etc...

  6. Vaya web más chula pero, ¿somos soberanas de nuestros espacios digitales?
    Es necesario que sepamos dónde está hospedada nuestra web, cómo está gestionada, qué tipo de datos son, si en cualquier momento podría cambiar de proveedor de servidor, etc, etc… Sabemos que son muchas cosas a sumarle a las preocupaciones que ya tenemos pero hay una gran diferencia entre confiar en una empresa a quien no le importamos más que cuando pagamos la tarifa, o una organización social que entiende que no podemos perder conexión para seguir trabajando.

  7. Hemeroteca
    Contar con espacios dónde mostramos todo lo que hemos hecho (aunque no sea la sección más visitada) nos sirve para demostrar que venimos de hace tiempo, y además lentas, porque estamos yendo aún más lejos.

  8. Traducciones de aquella manera
    Si queremos mostrar que podemos decir lo que hacemos en varios idiomas, de nuevo: hay gente especialista en estas cosas. Es mejor tener poco traducido y bien que mucho pero ininteligible. Dará mejor imagen de nuestras organizaciones.

  9. ¿Y si no hay web?
    Pues no pasa nada, no es que se vaya a caer el mundo... pero eso sí, la documentación de nuestro accionar se perderá en los ríos de bits de las redes sociales al uso. Deberemos valorar qué nos interesa más, y también, cómo vamos a poder crear una identidad y una fiabilidad de la consistencia de nuestro discurso.

  10. Anuncios / publicidad en la web, ¿por qué ocurre?
    Cuándo cedemos nuestros espacios digitales a que sean gestionados desde proyectos comerciales (los famosos servidores “gratuitos”) quiere decir que de alguna forma ellos tienen que monetarizar el hecho de darnos ese “gratis”. Por ello debemos pensar muy bien si nos merece la pena el contar con un servicio gratuito para nuestra principal ventana al exterior pero acompañada de un anuncio de lavadoras.

  11. Documentación
    Documentar nuestras acciones es una acción poderosísima. ¿Por qué? Explica lo que hemos hecho, comunica que nos interesa nuestra historia, asentamos a través de nuestras acciones nuestro discurso, nos permite realizar un panorama muy rápido de nuestro quehacer, permite una integración más rápida de nuevas personas al equipo… y así una gran lista de beneficios. Si además, documentamos abiertamente haciendo públicas y reutilizables nuestras fotos, textos, videos, etc… mejor que mejor!

  12. Potencia de documentación audiovisual.
    Leer sesudos análisis políticos, económicos y sociales es algo que no hacemos todos los días, y más aún, tal vez no sea la mejor forma de hacer llegar un mensajes. Nuestros móviles cuentan con una capacidad increíble desde la técnica de permitirnos hacer creaciones audiovisuales (que aún sin ser Agnes Varda) pueden narrar lo que queremos decir de una forma más directa, divertida, sencilla y potente. Aprovechémosla, y de nuevo, si no sabemos… ¡preguntemos en las calles y las redes!

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